[PUNTO DE VISTA DE IRIS]
Estábamos a mitad de camino hacia la peluquería cuando el conductor se puso rígido.
Apretó el volante con fuerza. El coche redujo la velocidad ligeramente. Demasiado poco para ser normal.
No respondió de inmediato. Sus ojos se dirigieron al retrovisor. Una vez. Dos veces.
—Nos están siguiendo —dijo.
La palabra me golpeó con fuerza en el pecho.
Sofía se giró bruscamente hacia él. —¿Qué quieres decir con que nos están siguiendo?
—Hay un SUV negro detrás de nosotros —dijo