No, cielo. Yo gano.
EMILIA
Acomodé mi teléfono con la cámara grabando, a manera de que nadie se diera cuenta. Había esperado por este momento y finalmente había llegado.
Después de todo el drama que había protagonizado con Brandon, me sentía agotada y lo que menos quería era lidiar con los chismes de la oficina, que ya de por sí eran bastantes al interpretar a una mujer que claramente no era. Las luces del estacionamiento proyectaban sombras largas sobre el volante, y mi reflejo en el retrovisor parecía el de una