Emma decidió no interrumpir; se apartó en silencio, sintiendo que sus pies apenas tocaban el suelo mientras retrocedía hacia la penumbra del pasillo. Desde su escondite, observó cómo Robert se acercaba aún más a Catalina, acortando el último rastro de aire que los separaba. Catalina cerró los ojos, entregándose a la inercia de un sentimiento que había estado contenido durante décadas, esperando que los labios de aquel hombre sellaran por fin el tiempo perdido. Sin embargo, antes de que el conta