El edificio que Karim había identificado se alzaba imponente bajo el cielo nocturno, con su estructura moderna de cristal que reflejaba las luces de la ciudad. Desde afuera, parecía inofensivo, pero Samer, Agatha y Karim sabían que cada rincón podría estar lleno de trampas.
El coche se detuvo a varias calles de distancia para no llamar la atención. Samer apagó el motor y miró a los demás.
-De aquí en adelante, no habrá margen para errores -dijo con seriedad-. ¿Todos claros en lo que tienen que