Los pasos afuera del pasillo resonaban cada vez más cerca, como un tamborileo ominoso que marcaba su inminente captura. Samer, con el ceño fruncido, tiró del brazo de Agatha y señaló a Karim.
-¿Hay alguna salida alternativa? preguntó con urgencia, mientras sus ojos analizaban cada rincón de la sala de reuniones.
Karim revisó frenéticamente su dispositivo.
-La única opción es desactivar el sistema desde adentro. Necesito un minuto, pero necesitan cubrirme.
Samer asintió, posicionándose cerca de