Agatha y el equipo permanecieron en la oficina, discutiendo las implicaciones de la reunión con Al-Fayed. Había sido un enfrentamiento inesperado, pero necesario. Aunque sabían que el CEO no se rendiría fácilmente, el simple hecho de haber desafiado su autoridad había creado un nuevo impulso dentro del grupo.
“No podemos retroceder ahora,” afirmó Agatha con determinación, mirando a sus compañeros. Sus ojos brillaban con la energía de quien está lista para la batalla. “Si seguimos adelante, pode