El silencio en la casa era abrumador. Después de la inesperada visita del hombre en la entrada, Samer se había encerrado en su oficina, dejando a Agatha sola en la sala. Ella intentó concentrarse en organizar las compras del mercado, pero su mente estaba ocupada en una sola cosa: ¿quién era ese hombre y qué significaba para Samer?
Decidida a no quedarse con las dudas, se dirigió a la oficina. La puerta estaba entreabierta, y podía ver a Samer sentado frente a su escritorio, con las manos entrel