El sol ya se había puesto, y el cielo se encontraba teñido de tonos naranjas y rojos. El día había llegado a su fin, pero Agatha aún no podía apartar de su mente la conversación que había tenido con Samer. Había algo liberador en haber conocido su historia, en haber escuchado las palabras que nunca pensó que diría. Y, sin embargo, a pesar de esa sensación de cercanía, algo seguía atormentándola. ¿Qué hacer ahora?
Se encontraba sentada frente a la ventana de su apartamento, mirando la ciudad ilu