El reloj marcaba ya las diez de la noche, y el apartamento de Agatha estaba en un silencio inquietante. Había decidido tomar el control de su vida, de su relación con Samer, y ahora solo quedaba dar el siguiente paso. El teléfono aún estaba en su mano, las palabras de su hermana resonando en su mente: "Lo que importa es el presente y cómo enfrentan juntos el futuro". Agatha había hecho su elección, pero el miedo a lo desconocido aún la mantenía en vilo.
Había pasado la última hora dando vueltas