La mañana siguiente se presentó cargada de tensión para Agatha. Mientras observaba a Samer hacer las llamadas necesarias para coordinar los próximos movimientos, no podía dejar de pensar en lo que le esperaba. El plan estaba en marcha, y ella era una pieza clave. Tendría que reunirse con Omar, el hijo de Al-Fayed, en cuestión de horas.
Samer le había dado detalles básicos de lo que debía hacer. "Haz que confíe en ti, pero no muestres tus cartas demasiado rápido", le había dicho la noche anterio