Agatha volvió a la mansión con una sensación extraña. El encuentro con Omar había sido intenso, pero también confuso. No estaba segura de haber logrado lo que Samer esperaba de ella. A pesar de la frialdad y arrogancia de Omar, había vislumbrado algo en él, una chispa de insatisfacción con su situación, pero eso no garantizaba que se pusiera de su lado.
Cuando cruzó la puerta de la mansión, Samer ya la esperaba en el salón. Estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia el horizonte con los br