Agatha se despertó en una habitación que parecía sacada de un sueño. La luz del sol se filtraba a través de las pesadas cortinas de terciopelo, iluminando suavemente los muebles elegantes y el lujoso papel tapiz. Se sentó en la cama, sintiendo el edredón de seda que la envolvía, y rápidamente se recordó a sí misma que no estaba en un lugar común. Se trataba de la mansión de un desconocido, lejos de su hogar, atrapada en una situación que parecía un cruel giro del destino.
Con el corazón latiend