Agatha permanecía inmóvil, atrapada entre la incredulidad y el miedo. Las palabras de Yousef resonaban en su mente, una y otra vez, como si fueran ecos que no pudiera silenciar. La idea de que su vida había sido controlada por fuerzas que nunca había comprendido era aterradora. ¿Cómo podría tomar una decisión correcta cuando todo parecía estar fuera de su control?
Samer seguía a su lado, observándola en silencio, respetando su espacio. Era obvio que quería intervenir, pero sabía que esta vez la