El sonido de la puerta abriéndose resonó en el silencio pesado del pasillo. Agatha sintió un nudo en el estómago mientras cruzaba el umbral, seguida de cerca por Samer. El interior de la sala era oscuro, apenas iluminado por una tenue luz que emanaba de unas lámparas colocadas estratégicamente en las esquinas. En el centro, había una mesa larga de madera pulida y varias sillas dispuestas alrededor.
Agatha no sabía qué esperaba encontrar allí, pero lo que veía no le daba respuestas, solo más pre