El coche avanzaba por las estrechas carreteras rurales, dejando atrás el último rastro de civilización. Agatha miraba por la ventana, sintiendo el peso de la incertidumbre sobre sus hombros. A pesar de la promesa de Samer de mantenerla a salvo, no podía dejar de preguntarse si realmente podrían escapar del alcance de quienes los perseguían.
Samer estaba al volante, su expresión fija y seria, mientras Amir estaba en el asiento delantero, observando el camino con atención. No había música, ni rui