La lluvia golpeaba con fuerza el techo metálico del refugio, creando un sonido ensordecedor que hacía difícil oír cualquier otra cosa. Agatha se encontraba sentada en una mesa, rodeada de papeles dispersos y varios dispositivos electrónicos. A pesar de la penumbra del lugar, su mente seguía trabajando a toda velocidad, tratando de entender los detalles de la situación. La pieza final del rompecabezas estaba justo frente a ella, pero aún no podía verlo con claridad.
Samer estaba en la esquina op