Agatha despertó con una claridad inusual. Había pasado toda la noche pensando en lo que Nora le había revelado y en lo que realmente quería hacer con esa información. Si Samer la estaba protegiendo, también la estaba manteniendo prisionera en un mundo de secretos. No podía seguir así, esperando pasivamente a que las cosas se resolvieran por sí solas.
El sonido suave del viento acariciando las cortinas llenaba la habitación, y Agatha se levantó lentamente, dejando que sus pies tocaran el frío su