Los túneles bajo Al-Sharif eran oscuros y claustrofóbicos, con un aire viciado que hacía difícil respirar. Las antorchas improvisadas apenas iluminaban el camino, proyectando sombras que parecían moverse con vida propia.
—Esto es peor de lo que esperaba —murmuró Khaled, observando las paredes húmedas a su alrededor.
—Céntrate —le respondió Samer, que lideraba al grupo con pasos firmes—. No estamos fuera de peligro.
Rashid, que caminaba unos metros más adelante, intentaba mantener la calma. El m