El día de la protesta amaneció con un cielo despejado, el sol brillaba con fuerza y una brisa ligera recorría la ciudad. Agatha se despertó con un nudo en el estómago, una mezcla de emoción y nerviosismo. Samer había organizado un equipo de seguridad para garantizar que las mujeres estuvieran protegidas durante el evento, pero aún así, la incertidumbre la invadía.
“Hoy es un día importante,” pensó Agatha mientras se vestía. Escogió una camiseta con el lema “No más silencio” y unos jeans cómodos