La atmósfera se tornó tensa mientras las mujeres, unidas bajo la consigna de “juntas somos más fuertes”, comenzaron a organizarse. Agatha sintió cómo la adrenalina fluía por sus venas, impulsándola a actuar con determinación. No podían dejar que el miedo se apoderara de ellas; era hora de demostrar su valentía.
Samer permaneció a su lado, evaluando la situación con ojos atentos. “Si estas mujeres se sienten amenazadas, debemos darles la seguridad que necesitan,” le susurró mientras formaban un