El aire estaba cargado de tensión mientras Agatha se deslizaba silenciosamente por los pasillos de la mansión. Los ecos de voces se mezclaban con el ruido de pasos rápidos, creando una sinfonía caótica que aceleraba su pulso. Sabía que lo que estaba haciendo era imprudente, pero no podía quedarse escondida mientras algo tan grave sucedía.
Al llegar al salón principal, se asomó cuidadosamente desde el marco de la puerta. Varios hombres armados, claramente los guardias de Samer, estaban posiciona