La cabaña, que había sido un refugio temporal, se convirtió en un centro de esperanza. A medida que las historias fluían, Agatha sentía que cada relato era un ladrillo más en la construcción de un camino hacia la libertad. Las mujeres se miraban entre sí, uniendo sus experiencias en un lazo invisible que las fortalecía.
Esa noche, después de una intensa jornada, el grupo se reunió en la sala principal. Todos estaban exhaustos pero satisfechos. La atmósfera estaba cargada de emoción; el fuego en