Agatha se sentó al lado de la mujer, sintiendo cómo la tensión crecía en el aire. La música suave del bar parecía desaparecer a medida que se centraba en la conversación que estaba a punto de tener.
—Soy Agatha —dijo, tratando de mantener la voz firme—. Y creo que podemos ayudarnos mutuamente.
La mujer arqueó una ceja, su interés claramente picado.
—¿Qué te hace pensar que puedo ayudarte? —preguntó, cruzando los brazos.
Agatha se enderezó en su asiento, sintiendo el peso de la situación.
—Porqu