El sol brillaba intensamente al día siguiente, y Agatha se despertó con una sensación de determinación. El encuentro de la noche anterior con la mujer misteriosa había encendido una chispa de esperanza en su interior. Sabía que el camino hacia la liberación no sería fácil, pero estaba lista para enfrentarlo.
Al llegar al desayuno, encontró a Samer y Zain esperándola en la terraza. La vista del mar era impresionante, y la brisa fresca le dio un toque de energía.
—Buenos días, hermosa —dijo Samer