El viento frío de la madrugada acariciaba sus rostros mientras se adentraban en la oscuridad de la noche. La instalación subterránea se alzaba ante ellos como una fortaleza, silenciosa, vigilante y letal. El peso de la misión recaía sobre sus hombros, pero la determinación de Samer y Agatha era más fuerte que cualquier miedo que pudieran sentir.
Samer, con su mirada fija en el horizonte, se adelantó, señalando un camino que se adentraba en la oscuridad. Agatha lo siguió de cerca, con los sentid