—No me digas —dijo—. Bueno, primero… te vas a hacer la prueba.
—Tomo la píldora.
—No ese tipo de prueba.
—Pero… —No lo hagas —dijo Molly en voz baja—. Estoy segura de que te ha dicho que está limpio, y estoy bastante segura de que tú también lo estás. Pero sé inteligente. No te arriesgues, ¿de acuerdo? Podemos ir juntas. Probablemente hasta te sentirás mejor. ¿De acuerdo?
Respiré hondo y miré la copa de vino que aún no había bebido. Luego dije: —De acuerdo.
—De acuerdo. Ahora… segundo, y aquí e