DOMINIC
La había cagado en serio.
Sabía que si le contaba a Fawna lo que había hecho, no solo estaría de acuerdo conmigo, sino que probablemente me daría una buena bofetada por semejante estupidez. El beso en el baile ya había sido bastante tonto, pero lo que pasó esa noche fue aún peor.
Pero, para ser sincero, mis errores habían empezado mucho antes. Empezaron casi en el momento en que la vi parada en la puerta de mi ático.
La cosa había empeorado durante las últimas semanas y culminó anoche.