—Oh… tu madre tiene muchos más problemas que los de clase —dije, y esta vez no reprimí el desprecio ni la ira que sentía. Me alivió un poco el dolor, o al menos lo ocultó.
Dominic entrecerró los ojos ligeramente—. Aleena, la mitad de la gente que conozco —no, más— suele tener problemas de clase. No me gusta, pero no es que sea su amiga. No salgo con ellos. No busco su amistad ni nada parecido. Simplemente son así.
—Así son —asentí—. Déjame que te explique cómo son. Si se parecen en algo a tu ma