—No volverá a pasar —dijo con voz ronca y tensa.
Negué con la cabeza—. Sí que pasará. Ya dijiste que no puedes cambiar su forma de pensar y sabes que tampoco puedes cambiar su forma de actuar. Pero la próxima vez que lo haga… no me quedaré de brazos cruzados. Y… —Me interrumpió, sujetándome el rostro con las manos mientras me tapaba los labios con el pulgar—. Yo tampoco me quedaré de brazos cruzados —prometió—. No dejaré que lo vuelva a hacer.
********************
ALEENA
Sin dejar de mirarlo, c