La noche en Miami envolvía la mansión de Coral Gables en un manto de sombras, el rumor del mar filtrándose por las ventanas entreabiertas. Valeria Cruz, atrapada en el apellido Morales por un matrimonio que era una prisión, descansaba en su habitación, su cuerpo reclinado sobre almohadas de lino. Con ocho meses de embarazo, su vientre era una curva prominente, tensa bajo la seda de su camisón, cargando la vida de los mellizos de Diego Rivera, aunque el mundo aún no sabía que eran dos. El peso d