Capítulo 13.2: Criatura dormida.
Necesitando centrarse en algo, Alastor tomó una de las hojas al azar. Conocía el trazo. Era firme, claro, sin duda, la letra de Tabatha.
En silencio, comenzó a leer las primeras líneas, sin embargo, lo que descubrió, despertó la ira de Aníketos y provocó que su mandíbula se tensara.
―Ella… esa mujer ―dijo con un gruñido ―Ella estudiaba a su hija ―dijo finalmente, alzando su mirada en dirección a Gael
Al escuchar aquello, Dante se apresuró a acercarse.
―No puede estar hablando enserio… ―
― ¡Mira