Capítulo 10.3: Vestigios de magia oscura.
Emmet asintió, y con precaución, abrió la puerta frente a ellos. Al hacerlo, ambos fueron recibidos por un fuerte resplandor que les mostró nuevamente imágenes dispersas.
El mar. Un callejón. Un muro de ladrillos con grabados extraños.
Sí, ahora podía verlo, incluso, entenderlo mejor.
Estaban justo en el mismo callejón, aunque, por algún motivo, este parecía más oscuro, incluso, aunque aquel encuentro con aquella mujer había sucedido al medio día.
― “¿Al medio día?” ―preguntó Dante elevando la