Una vez que ambos licántropos terminaron de ejercer su dominio con un fuerte gruñido, ambos volvieron a su forma humana para recibir el cariño y el amor de los presentes en forma de ovaciones y fuertes aplausos.
Con una sonrisa, Alastor finalmente volvió a su lugar junto a su familia para, después, guiarlos de regreso a las sillas que se habían dispuesto para ellos.
Máximus, por su parte, regresó al podio, donde continuó con su discurso.
Tras presentar a la familia real, lo siguiente en el prog