Capítulo 1.4: Han regresado.
Al igual que Zeth, Dante no estaba nervioso en absoluto, por lo que, en completa calma, se levantó y caminó con seguridad en dirección a su compañera, quien lo observaba con una radiante sonrisa en el rostro.
Al llegar a su lado, sin pensarlo, sin si quiera planearlo, Dante tomó la mano de su Anna y la levantó con suavidad para poder plantar un tierno beso en ella.
― ¿Le importa, alfa? ―le preguntó Máximus, pues ante al pequeño gesto, tanto Dante como Anna, se habían inmerso en su propia burbuj