Capítulo 1.3: ¿Vida tranquila? No.
Apenas el anillo abandonó su piel y Anna mostró su verdadera apariencia, la plaza entera se llenó de aplausos y gritos entusiasmados, tal y como había sucedido con Iva. Y es que entre su falsa identidad y lo sucedido en el centro comercial, el buen carácter y la amabilidad de la joven princesa no era un secreto para nadie.
― ¡Santa Selene! ―exclamó una mujer ― ¡La princesa me sirvió un café! ―
― ¡Ay, Diosa mía! ¡Ay, Diosa mía! ―exclamó un nervioso hombre ―Cuando me caí frente al café, la prince