15. Que el mundo nos tema
El viento es un susurro helado contra mi piel.
La ciudad brilla bajo nosotros, una maraña de luces y sombras que parece pertenecer a otro mundo. Estamos en la azotea de un hotel que no recordaremos mañana, con las maletas a nuestros pies y la adrenalina bombeando en nuestras venas.
Lena está frente a mí, con el cabello alborotado por la brisa y los ojos encendidos.
—¿Estás listo? —pregunta.
No sé si alguna vez lo estaré.
Pero sonrío.
—Siempre.
Ella me toma de la mano y la aprieta con fuerza.
Sa