34. La Entrega
La dirección en el sobre está escrita con tinta roja. Solo una palabra debajo: Silencio.
Ni una explicación. Ni una advertencia. Solo un nombre que parece una amenaza disfrazada de lugar.
Conduzco por la ciudad mientras las luces de neón parpadean como si el mundo entero respirara en cámara lenta. Las calles están casi vacías, salvo por los fantasmas que caminan sin rumbo, ajenos a mi urgencia. Cada semáforo en rojo me carcome la paciencia. Lena podría estar gritando su nombre ahora mismo, y yo