33. La cacería ha comenzado
El mundo a mi alrededor se siente irreal. Como si en cualquier momento todo fuera a derrumbarse, como si el suelo bajo mis pies se desmoronara y me tragara la desesperación. Lena está desaparecida. Y yo no voy a esperar a que me la devuelvan en pedazos.
Javier me observa desde el otro lado de la mesa, su expresión sombría, su mirada tensa.
—Si vas a hacer esto, necesitas saber a qué te enfrentas.
—Ya me lo dijiste —respondo sin apartar la vista de él—. Gente peligrosa. No se detienen. No hay sa