16. Donde terminan las promesas
El suelo se acerca a una velocidad imposible.
El viento ruge en mis oídos, devorando cualquier sonido, cualquier pensamiento, cualquier miedo. Todo lo que existe en este instante es la caída.
Y Lena.
La veo en mi periferia, suspendida en el aire, el cabello salvaje contra la noche, su risa aún enredada en el viento. Hasta que deja de reír.
Hasta que su paracaídas falla.
Hasta que la veo forcejear con las correas, su cuerpo girando en una espiral descontrolada.
Y el terror se me clava en e