19. DIVORCIO PREMEDITADO.
Verónica escuchó su teléfono sonar. No tenía que verse en el espejo para ver sus ojeras hinchadas, las podía sentir con claridad. No quería salir de su habitación, no quería tener que encontrarse con Alexander. Jamás se borraría aquella escena de la mente.
Había ignorado la llamada a su puerta a las cuatro de la madrugada y después a las seis. Podía sentir que Alexander estaba aún parado en la puerta.
Ayer había dejado a Jorge con aquella escena, mientras ella se había encerrado en su hab