—Tranquila —la interrumpió Lioran, con una sonrisa serena que derritió todas sus neuronas—. Derek es un buen amigo. Y tú… eres importante para él. Por lo tanto, también lo eres para mí. No tienes que preocuparte por nada.
Scarlet parpadeó, aturdida. Tan confundida que, de no ser por la quemadura que le escocía como fuego vivo, habría pensado que estaba soñando… o en plena alucinación inducida por el dolor.
En el ascensor, pataleaba torpemente sobre el regazo de Derek, como una niña atrapada en