Un lobo no bebe sangre.
Esa noche, cuando Derek cruzó los terrenos de la manada y llegó a su residencia, lo recibió el inconfundible y escalofriante aroma a sangre fresca.
Apenas abrió la puerta, su madre apareció con una sonrisa sospechosamente maternal… y una sopera de porcelana en las manos.
—Hijo, hazlo por mí —rogó, extendiendo el recipiente con un gesto dramático—. Si consumes sangre de vampiro, podrías mantenerte con vida… incluso hasta más de mil años. Todavía hay tiempo. Tienes dos meses para acondicionarte.