Marido insatisfecho.
8 AM.
Scarlet abrió la puerta de su habitación con el cabello ligeramente alborotado, la cara todavía somnolienta y las mejillas infladas por el bostezo que no alcanzó a salir.
Pero se llevó un susto que la espabiló al instante al encontrar a Derek de pie, con los brazos cruzados sobre el pecho desnudo, en pantalón de pijama y con una sonrisa que mezclaba picardía con arrogancia pura.
—Dios… ¿cómo apareces así? Si sigues dándome estos sustos, voy a morir de un paro cardíaco —refunfuñó Scarlet,