La traición del regente.
Como Selene había advertido, Reiden apareció acompañado de varios soldados. Pero esta vez no llegaron transformados, para pelear con garras y colmillos, como siempre lo hacían los lobos… Llegaron con armas de fuego, disparando a diestra y siniestra, reventando a cada rogue que los enfrentaba.
Mario, escondido tras una pared con Selene pegada a su lado, sintió cómo la sangre se le helaba. Eso no era propio de su hijo. Derek jamás violaría así las leyes humanas.
—Está desesperado… —susurró, con u