La propuesta de los traidores.
Los guardias la ignoraron deliberadamente. Selene dio un paso adelante, conteniendo la furia; la indignación y el orgullo le ardían en la garganta como fuego líquido.
—Esto es indignante —repitió, más para ella que para ellos—. Pero no me van a humillar.
—¿Quiénes son esos lobos sin manada… huelen feo? —dijo la princesa vampira con un gesto de asco que lo decía todo. Mariska era hermosa en esa manera cruel que solo la eternidad concede; parecía una veinteañera caprichosa, pero llevaba siglos di