Suegra rota.
Incapaz de hacer algo que aliviara las preocupaciones de su amado esposo, Scarlet caminaba con el corazón hecho nudo. Frustrada, y sintiendo que era la raíz de tantas desgracias, se dirigió al jardín trasero.
Aunque todo su ser le gritaba que fuera al despacho, que corriera hacia Derek y lo abrazara, se repetía una y mil veces, que solo lo agobiaría con su tormento. Prefería soportar las críticas y miradas de los empleados antes que convertirse en un peso más para él.
Al llegar, se encontró co