La llegada de Paola.
No pasaron 3 horas para que la manada se convirtiera en un hervidero de caos, provocado por Mario, el cual convocó a todos los lobos frente a la explanada que quedaba ubicada muy cerca de la casa de Reiden.
Y allí, con el pulmón perforado que lo obligaba a respirar como si cada aliento fuera un puñal, apoyado en el hombro de uno de los sirvientes de la mansión de Derek, comenzó su discurso como un predicador enloquecido.
Los lobos corrían de un lado a otro, confundidos, divididos, algunos clama