Juego de seducción.
De pie frente a la puerta de su casa, Scarlet entrelazaba los dedos como si así pudiera mantener la compostura, mirando a Derek con nerviosismo, incredulidad y… atracción.
«¿Cómo se supone que se actúa después de aceptar semejante locura? ¿Qué me pasa?», pensaba, porque la Scarlet de hace una semana jamás le habría propuesto a un extraño que fuera su esposo por un año.
¡Y mucho menos habría aceptado darle sexo como quien reparte pavos en Navidad!
«¿Qué pensarían los demás si se enteraran de est