En el corazón de la manada.
Derek la sostuvo entre sus brazos, acariciando con ternura su mejilla. Su mirada se endureció, pero no perdió la calidez cuando respondió:
—Lunita… nosotros los hombres lobo, amamos los bosques, la naturaleza en su forma más pura. Ustedes, los humanos, aman las ciudades, la tecnología y todo lo que brille con modernidad. Lo que no pueden cambiar, lo declaran “recurso público” o “atracción turística”. Si revelara que existe un lugar como este, dejaría de ser sagrado. Se convertiría en un produc