El rostro del hombre bestia.
En el salón del penthouse, Scarlet apretaba con fuerza el asa de su maleta mientras su mirada nerviosa recorría cada rincón del lugar. Su corazón palpitaba con violencia. Las lágrimas corrían sin cesar por su rostro. No quería irse así, como una ladrona de momentos.
Derek había sido tan bueno con ella… la había hecho vivir cosas tan intensas, tan hermosas… ¿cómo podía simplemente marcharse sin una palabra, sin una despedida?
Pero no podía permitirse el lujo de quedarse.
Su madre estaba allá afu